A veces las cosas no son lo que parecen, ni las personas tampoco; un problema puede ser querer llevar su ser en lugar de un objeto, dónde se espera de ellos todo lo que se tiene ganas de dar. No se puede poseer a nadie, el ser es libre y siempre lo debe ser.
A veces esta bueno dar, pero dar sin esperar recibir a cambio si es posible, porque cuando se da de esa manera, de una forma u otra vuelve.
A veces la espontaneidad del momento vale más que mil palabras y no se pueden prever o armar de antemano como una receta de cocina. Había tantas expectativas puestas en juego que al final todo quedo en la nada, y nada fue lo debía ser.
La vida todos los días te regala un nuevo despertar, te regala un nuevo día y lo mejor de todo es que no sabes lo que puede llegar a pasar, la incertidumbre da miedo, mucho miedo, pero no es más que la adrenalina de la vida.
Vive la vida, con plenitud, siempre y en todo lugar, en todo momento; ya sea por un segundo o por una eternidad.
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